jueves, 13 de septiembre de 2012

Notas de fútbol

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Un Balón de Oro en la República de Angola

Posted: 13 Sep 2012 06:28 AM PDT

Kabuscorp
Desde que el fútbol se profesionalizó muchos jugadores optan por terminar sus carreras en destinos que podríamos calificar de exóticos. Ligas de un nivel inferior pero con clubes dispuestos a gastar auténticas barbaridades —sobre todo teniendo en cuenta la renta per cápita de algunos de los países de destino— por poder contar con viejas glorias, futbolistas que en años o décadas anteriores destacaron en los mejores equipos de Europa pero que en el pleno ocaso de sus carreras buscan un último contrato importante.

Es una historia vieja y repetida. Por ejemplo, Pelé, uno de los más grandes de la Historia, fichó con 35 años por el neoyorquino Cosmos de una liga estadounidense aún menos importante de lo que es hoy. El mismo camino han tomado en los últimos tiempos otros cracks como David Beckham (Los Angeles Galaxy) o Thierry Henry (New York Red Bulls). En España, hace algo más de una década, algunos futbolistas internacionales pusieron su vista en México, como Butragueño y Martín Vázquez, ambos fichados por el Atlético Celaya. Una década después, el destino que se comenzó a poner de moda fue el de los países del petrodólar, como Qatar, donde recayeron Hierro (Al-Rayyan), Guardiola (Al-Ahli) o Batistuta (Al-Arabi).

En los últimos años ha aparecido un nuevo destino: China. El gigante asiático ha comenzado a atraer a esos jugadores que, ya entrados en la treintena, prefieren un desorbitado contrato económico por encima de un último proyecto en la élite. Tales son los casos de Kanouté (Beijing Guoan), Drogba y Anelka (Shanghai Senhua) o Yakubu y Darío Conca (Guangzhou Evergrande). Distinto caso es el de Rusia, donde son tan capaces de convertir a un Eto’o en el futbolista mejor pagado del mundo cuando ya está en el ocaso de su carrera, como de hacerse con los servicios de uno de los mejores Nueves del mundo, Hulk, que con 26 años está en su mejor momento. Por lo tanto no podemos minimizar a la liga rusa como un destino para viejas glorias.

Norteamérica, Oriente Próximo, Lejano Oriente… Con sólo dos países, Australia y Nueva Zelanda, con un mínimo de importancia en el orbe futbolístico, Oceanía es otro asunto; aún no se les ha dado por tratar de potencias sus ligas a golpe de fichajes aislados pero renombrados. Así pues sólo nos queda África. El verdadero Viejo Continente es, con Europa y Latinoamérica, donde el fútbol se vive con más pasión. Desde la cuna de nuestra especia han salido algunos de los mejores jugadores de las últimas décadas (y que, además, comparten otra característica: un carisma especial): George Weah, Roger Milla, Thomas Nkono o los ya nombrados anteriormente, Didier Drogba y Samuel Eto’o.

Pero África nunca ha tenido una liga importante a nivel mundial y, por lo tanto, en ningún momento de la historia balompédica ha funcionado como un destino atractivo para grandes jugadores de otros continentes. Pero hay una excepción, un auténtico rara avis que fue futbolista del FC Barcelona y AC Milan, campeón del mundo con su selección y Balón de Oro en el ya lejano 1999: hablamos del mediapunta brasileiro Rivaldo Vítor Borba Ferreira, conocido simplemente como Rivaldo.

Rivaldo se dio a conocer en aquel equipazo del Palmeiras del rombo mágico junto a Conceição, Djalminha y Luizão, un cuarteto que Lendoiro intentó juntar en el Depor pero sólo lo logró para un partido del Teresa Herrera antes de que el 31 de Agosto de 1997, el FC Barcelona de Gaspart pagara su cláusula al filo de la medianoche. El lustro que estuvo en la Ciudad Condal fue la mejor época de Rivaldo: dos veces campeón de Liga, campeón y pichichi de la Copa América de 1999 y campeón del mundo en Corea y Japón 2002. Luego fichó por el AC Milan, con el que ganó una Champions y una Liga, aunque nunca contó con la confianza de Carlo Ancelotti.

En 2004, apartado del equipo rossonero, volvió a su país durante medio año, al Cruzeiro, antes de fichar por el Olympiakos griego, con el que ganó tres ligas en tres año, para finalizar su periplo por tierras griegas en la campaña 2007-08 en el AEK de Atenas. A partir de aquí Rivaldo lo tuvo claro: con 36 años sólo le quedaba buscar el equipo que más le pagara, por desconocido y lejano que éste fuera. Y lo encontró en Uzbekistán, en el FC Bunyodkor.

En este blog ya hemos hablado de ese equipo. Es el mismo con el que Joan Laporta, como presidente del FC Barcelona, firmó un contrato de colaboración (en el que se incluyó la visita de algunos futbolistas de la entidad blaugrana al Bunyodkor) gracias a sus buenas relaciones con Gulnara Karimova, presidenta de facto del club, diva empresarial e hija del presidente de Uzbekistán, Islam Karímov, cuyo régimen dictatorial está acusado de explotación y esclavitud infantil. Allá que se fue Rivaldo, con un contrato de 10 millones de euros por las dos primeras temporadas. Y para hacerlo sentir más cómodo, el club uzbeko contrató como entrenadores a Zico (2008) y Scolari (2009). El crack brasileiro ganó las tres ligas que jugó.

En 2010 volvió a casa y anunció su intención de volver a jugar en el Mogi Mirim, el club en el que se había estrenado como profesional hace ya veinte años, en 1992, y del que era, además, su presidente. Sin embargo, antes de ni siquiera debutar, aceptó una oferta del São Paulo, club en el que jugó o se vio apartado según el criterio de cada uno de los cuatro entrenadores que llegó a tener. Y, por fin, llegamos al último episodio de esta historia.

En Enero de 2012, con 39 años, fichó por el Kabuscorp Sport Clube do Palanca, club con sede en Luanda, capital de la República de Angola, con un contrato que los medios locales fijaron en los cinco millones de dólares, donde no entran, claro está, todo tipo de prebendas como casa y coche de lujo, personal doméstico, cesión de terrenos, etc. Allí está desde entonces el gran Rivaldo, disputando la Girabola, la liga de fútbol angoleña, dando sus últimos coletazos como futbolista en uno de los países con mayor desigualdad social del continente africano, que ocupa el puesto nº148 (sobre 169) en el Índice de Desarrollo Humano, y cuya capital, Luanda, a pesar de contar con una inmensa mayoría de la población viviendo bajo el umbral de la extrema pobreza, es una de las ciudades con el metro cuadrado de suelo más caro del mundo.

Ahora Rivaldo, tras media vida jugando al fútbol —literalmente: 40 años de edad, 20 como futbolista profesional— se ha visto relegado a la suplencia por Victor Ivanovich Bondarenko, entrenador del Kabuscorp. Dicha circunstancia le ha llevado a pensar en su definitiva retirada, tal y como informa la Voz de Galicia que el propio jugador anunció en su twitter. Pero quién sabe tratándose de Rivaldo… Quizá sólo quiera presionar a su entrenador o incluso puede que acabe fichando por otro equipo aún más extraño. Se admiten apuestas: ¿adónde irá Rivaldo? ¿al FH Hafnarfjörður islandés? ¿al SV Robinhood de Surinam? ¿al 4.25 Sports Club norcoreano? Quién sabe…



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