domingo, 2 de septiembre de 2012

Notas de fútbol

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Cristiano Ronaldo provoca un incendio

Posted: 02 Sep 2012 04:56 PM PDT


El Madrid-Granada de la tercera jornada de la Liga 2012-13 podría haber sido recordado por una nueva marca histórica de Cristiano Ronaldo. Ha necesitado sólo 149 partidos para marcar 150 goles con la camiseta blanca, una cifra estratosférica sólo superada por una leyenda del fútbol, Ferenc Puskás, que tardó en llegar a la centena y media 148 partidos. Es decir: Cristiano se quedó a un solo partido de igualar al que ha sido nombrado por la FIFA como el mejor delantero del siglo XX. Con sus dos tantos CR7 no sólo estrenó su casillero en esta Liga sino que, directamente, ganó el partido para su equipo.

Pero no celebró ningún gol ante la estupefacción general, empezando por algunos de los compañeros que se le acercaron para compartir lo que debería ser unos momentos de alegría colectiva. Semejante actitud, por sí sola, ya iba a dar mucho que hablar tras el partido. Sin embargo, lo que estaba por venir iba a ser aún más impactante. Cristiano Ronaldo salió a la zona mixta y prendió un fuego en la Casa Blanca.

Ante la lógica pregunta sobre la razón por la que no había celebrado sus dos goles, Cristiano declaró que no lo hacía porque “no está feliz”. Interrogado sobre ese sentimiento lo enmarcó en el ámbito profesional y aclaró que ya lo había puesto en conocimiento del club. Y, finalmente, cuando ya se marchaba tras prender el fuego, le hicieron la pregunta clave al cuestionarle si era consciente del revuelo que iba a armar en el club y en la afición soltando esa declaración justo antes de irse a concentrar con Portugal en el parón liguero de diez días. Mutis por el foro.

Las supuestas razones por las que Cristiano Ronaldo no es feliz es su desasosiego en la convivencia de vestuario, una desazón que ha aumentado considerablemente desde que supuestamente no se habla con Marcelo, otrora su principal apoyo en la plantilla blanca. Lo que hay de verdad en esta historia no lo debe saber mucha gente y puede que sólo él lo entienda. Mucho se está diciendo esta noche y más que se dirá. Según El Larguero de la Cadena SER, el asunto llegó hasta el extremo de que el crack luso le llegó a anunciar a Florentino Pérez su intención de abandonar el club.

Lo que es una certeza es que Cristiano Ronaldo ha provocado un incendio en el Madrid. Su gravedad y duración están por ver. Ante semejante revuelo la lógica invita a pensar en que no se tardará en montarse una declaración o un acto público para tratar de que el río vuelva a su cauce.

Si Cristiano buscaba un momento propicio para que sus palabras tuvieran un gran impacto no lo podía haber hecho mejor: justo después de marcar dos goles y a punto de marcharse a la concentración con su selección, prendiendo un fuego en Madrid que absorberá gran parte del oxígeno mediático de los días de parón liguero. Esto afectará al club a todos los niveles.

Las altas esferas del club deben estar ahora trabajando a toda máquina, buscando controlar una situación que implica no solo al jugador, sino también al técnico y al representante de ambos, Jorge Mendes. Lo que nos presenta una segunda cuestión: ¿cómo le habrán sentado a Mourinho las palabras de Cristiano? ¿se las esperaba? ¿se solidariza con su compatriota o, en caso de conflicto, se alinearía con el club? No puede obviarse, claro está, un punto intermedio: que apoye al jugador pero no le haya hecho ninguna gracia que hiciera público su malestar. Y finalmente están sus compañeros. Desperdigados con sus selecciones por todo el mundo, no habrá ninguno de ellos que se libre de que los periodistas le pregunten por el tema.

Puede que esto no es más que una cuestión de dinero, quién sabe, pero lo que es seguro es que es una cuestión de ego. Cristiano tiene un alta estima de sí mismo pero, al mismo tiempo, se nota a todas luces que es un tipo que precisa sentirse continuamente reconocido, admirado, querido y alabado. Es tan capaz de llorar por una derrota como incapaz de ocultar su molestia por no recibir un premio. Ese carácter en el que se combina el narcisismo con la necesidad de reconocimiento es, al mismo tiempo, su don y su maldición. Primero te gana un partido prácticamente él solo y poco después monta un caos pasando por encima de todo y de todos.

Como decíamos, ya se verá la gravedad y duración de este incendio. En cualquier momento sale Cristiano a pedir perdón con el típico guión (me equivoqué, no volverá a ocurrir, pido disculpas a la afición, etcétera). Como también puede que, tras un aparente vuelta a la normalidad, quede un poso de descontento entre algunas de las partes (jugador, vestuario, técnico, directiva) que tendría sus consecuencias en Junio. Sólo el tiempo dirá.

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El Madrid gana con los mismos síntomas ligueros

Posted: 02 Sep 2012 04:18 PM PDT


El Real Madrid CF ganó sin demasiados problemas al Granada CF en un partido cuyo análisis pasará a un plano secundario tras el incendio provocado por Cristiano Ronaldo con sus declaraciones en la zona mixta. El equipo de Mourinho volvió a mostrar los mismos síntomas que le llevaron a perder puntos en las dos primeras jornadas, muy lejos del nivel mostrado en su fulgurante arranque en la vuelta de la Supercopa. El juego del Madrid dista de tener buena salud por una serie de pequeños males que actualmente no pasan de un simple malestar general, pero a los que si no se les pone remedio a tiempo, pueden desembocar en un trastorno más preocupante.

La mayor diferencia con el arrollador equipo del curso pasado (o con el de la primera hora del pasado jueves) está en la intensidad. En los tres partidos de Liga BBVA el Madrid no ha mordido como solía hacer. No presiona en bloque y los atacantes no repliegan rápido, lo que provoca que el equipo se parta en dos con cierta facilidad y conceda demasiados ataques o situaciones de peligro a su rival.

Una de las causas más fáciles de poner sobre la mesa es que el estado físico del presente está considerablmente condicionado por el pasado y el futuro. Por un lado está la gira veraniega, que siempre resta efectividad a la preparación en pretemporada; por el otro tenemos la obsesión blanca: La Décima. Mourinho no quiere que su ejército llegue cansado a las batallas más importantes, pues descartado por su parte todo análisis futbolístico, esa parece ser la única razón (o, cuando menos, la principal) por la que los blancos cayeron ante el Bayern en las semifinales de la pasada edición de la Champions. El enfoque mental hacia la reconquista de la Champions provocaría, asimismo, una cierta falta de hambre en el campeonato doméstico, ya reconquistado el curso anterior.

En lo físico la culpa no la tienen los jugadores, muchos de ellos cargadísimos por culpa de la Eurocopa o los Juegos Olímpicos. El tipo de pretemporada es algo que acuerdan los gestores económicos con el manager. Pero en el ámbito mental los futbolistas tienen lo suyo. El mismo Mourinho señaló el problema tras caer con el Getafe, muy preocupado por el estado de concentración y el nivel de mentalización de sus jugadores a la hora de afrontar el arranque liguero. Aunque el técnico luso tampoco puede (o no debe) lavarse las manos, porque precisamente sus métodos de mentalización muchas veces pasan por someter a un alto grado de presión a sus futbolistas. Eso sí, hasta el momento le viene funcionando bien. La última muestra la tenemos en la rueda de prensa de la pasada jornada: tras el duro mensaje a sus jugadores, sus once elegidos en el Bernabéu subyugaron al Barça como no lo había hecho nunca un equipo de Mourinho.

Así las cosas, lejos de un nivel óptimo tanto en lo físico como en lo mental, el Madrid salió ante el Granada con dos marchas de menos. Modric estrenó titularidad (por Özil), Callejón ahorró a Di María medio partido con un ojo puesto en Siqueira y Benzema recuperó su puesto en punta. El Granada de Anquela no le puso las cosas fáciles a su rival: vigiló mucho sus espaldas, cediendo antes la pelota que el espacio. El Madrid, con más posesión de la que le resulta cómoda, no encontraba velocidad en las combinaciones y con sus pérdidas y la lentitud en el repliegue de algunos jugadores que antes comentamos, el Granada encontró muchas salidas y bastantes llegadas a las inmediaciones del marco defendido por Casillas.

Hoy ha sido el típico partido en los que muchos no preguntamos si el Madrid no jugaría mejor acompañando a Alonso con alguien que la toque mejor que Khedira. Ahora, claro, con Granero en el QPR, el indicado sería Modric, pero el croata, como ya apuntábamos el otro día, ha venido para jugar en la mediapunta, no en paralelo al tolosarra. Y cuando hablamos de jugar mejor no reducimos el asunto a que el Madrid simplemente tenga más posesión, sino a que domine aún más a su rival cambiando a un experto en el corte por un especialista en la confección.

Ajeno a este debate, el partido lo resolvió Cristiano Ronaldo, un tipo capaz de lo mejor y de lo peor. Lo mejor es que en media ocasión, con su pierna mala y sin apenas ángulo, le pega a la pelota con dureza y convicción, coge al portero en un momento blandiblú, y con un solo toque pone el partido de cara. Y luego, por si fuera poco, cuando su equipo sale frío del vestuario, aprovecha la primera oportunidad tras el descanso para poner tierra de por medio. 2-0: asunto finiquitado. El crack portugués no celebró ninguno de los dos goles, ante la estupefacción general. Diez minutos después de su segundo tanto, abandonó el campo cojeando. Su dolencia, la física, no parece preocupante.

Poco después del 2-0, el Granada se quedó con diez hombres por la expulsión por doble amarilla de Borja Gómez. Cualquier atisbo de que pudiera ocurrir un milagro nazarí quedaba descartado. Benzema e Higuaín coincidieron en el césped media hora y de una conexión entre ambos surgió el tercer y definitivo tanto madridista, obra del argentino. Ante un rival rendido y tras el tute físico del jueves, el partido no invitaba a que el Madrid se esforzara más, no había necesidad, así que tampoco sería justo pedirle demasiada brillantez en el último tramo del partido.

Aun así, la versión liguera del Madrid en Liga está muy lejos de la que le llevó el curso pasado a coger una ventaja insalvable para el FC Barcelona. Todo lo contrario: en el Bernabeú, con rivales como el Granada, no precisa mucho más; pero con esta intensidad puede perder puntos con rivales más fuertes que el Granada, sobre todo, en los campos a los que acuda como visitante. Una veterana maestra de escuela no escatimaría a la hora de ponerle a este Madrid un Necesita mejorar en las notas.

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